
Real Iglesia El Salvador
Es este un rincón de la vieja Valencia dedicado desde la antigüedad a la oración. Los cristianos, al recuperar en 1238 sus antiguos dominios, encontraron aquí una mezquita que inmediatamente convierten en parroquia cristiana y dedican a la Transfiguración de Jesús, el Salvador.
Muy ligadas a este templo perduran una imagen y una tradición. La imagen, según los técnicos, una de las joyas características del arte ornamental valenciano, de un estilo que catalogan entre el románico y el gótico, aparece aquí en el año 1250, doce después de la entrada del rey Jaime I. La tradición nos habla de su llegada río arriba, en medio de una tormenta, y de su depósito definitivo en este templo después de varios intentos
fracasados de alojarla en la Catedral. (Cada vez aparecía de nuevo en la parroquia del Salvador).
Esta imagen es importante, sobre todo, en la historia de la religiosidad y vida cristiana de los valencianos. Como expresión de ello basta recordar a tres santos de aquí, San Vicente Ferrer, Santo Tomás de Villanueva y la Beata Inés de Benigánim.
A los tres sirvió la imagen para alimentar su oración y su relación personal con Cristo. Además, San Vicente la tuvo muy en cuenta en su predicación y Santo Tomás vino personalmente a colocarla en su hornacina.
Con el tiempo, el antiguo titular de la parroquia, la Transfiguración, y su fecha, el 6 de agosto, quedarán desplazados por la fiesta del Santísimo Cristo del Salvador y el 9 de noviembre, fecha relacionada con algunos acontecimientos vinculados a su venida.
Todo el templo nos habla - sobre todo por el altar y las imágenes - del paso a la vida nueva a través de la muerte del hombre viejo. Destaca entre todas, la imagen de Cristo crucificado, que tiene la virtud - ¿genialidad, santidad de su autor? - de aunar la expresión de la muerte y la luz del misterio de vida que en Jesús comienza al entregar la suya al Padre. La imagen del Cristo, del Salvador, ha sido, pues, y sigue siendo para los católicos valencianos mucho más que una joya ornamental, es una llamada y una promesa para el futuro.
El templo del Salvador, más que una iglesia de barrio - donde hay tantas - está siendo sobre todo una iglesia diocesana, de servicios diocesanos. En ella se alojan y celebran sus cultos habitualmente varios movimientos diocesanos: Legión de María, Adoración Nocturna Femenina, Adoración en el Hogar, Grupos de Oración y Anústad, Profesores Músicos Santa Cecilia, Vida Ascendente. Suelen venir también para ciertas celebraciones suyas la Facultad de Teología "San Vicente Ferrer", el Instituto Diocesano de Ciencias Religiosas, Caritas Diocesana, la Comisión Diocesana de Misiones, el Apostolado Seglar, etc.
Dadas las características del templo, nos preocupa sobre todo ayudar el itinerario espiritual, el camino de fe, de cuantos llegan a él. Intentamos ofrecer a todos, más que un centro para la celebración de sacramentos y actos populares, un lugar apartado, un "desierto", donde sea fácil la oración personal, la paz interior, el encuentro con Cristo Salvador. Creemos que se consigue bastante. También pretendemos que se pueda encontrar aquí una celebración en profundidad de la penitencia. Y sobre todo, la Eucaristía.
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